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Última aventura de Jesus Calleja:
En esta expedición las sorpresas son diarias, y a veces más que sorpresas…
Amaneció, un día frío y ventoso, casi tónica habitual, y la primera en la frente: los yaks no han venido como habíamos convenido.
Chiring con rabia contenida se dirigió al pueblo a dos horas de nuestro campamento, serian las cinco de la madrugada, a las 10.30 regresa al campamento, con los yaks y el dueño de los yaks.
Nos sentimos aliviados, pero solo por poco tiempo, pues el dueño de los yaks, con quien habíamos acordado una cantidad de dinero para que nos alquilara ocho de los dieciocho yaks que viajaran por los altos pasos de montaña hasta las tierras bajas del Mustang, nos dice que no puede venir, ni el, ni su hermano, que son los expertos yakeros, a cambio son sustituidos por dos chicos jóvenes, uno dolpa, y otro nepali.
Les miramos el aspecto y no nos dan ninguna confianza, son muy jóvenes, y sin equipación suficiente para afrontar una serie de collados, algunos extremadamente altos, con mucha nieve y hielo. Es la última caravana del año que sale del alto Dolpo, por esta complicadísima y peligrosa ruta, y lo tenemos que hacer con estos dos “chavalucos”.
Los dueños de los yaks, dicen que “es lo que hay”, se despiden, y allí estamos los que estamos, mas 18 yaks, que viajaran en esta dura ruta, la ultima de la temporada, para ser sacrificados después y vendidos como carne para pasar el largo invierno algunos habitantes del sur del Reino del Mustang.
Preparamos todos los paquetes que dividimos según los pesos, y ya pronto nos damos cuenta que resultara una caravana de la que nunca nos olvidaremos.
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Enviado por laTok el 12-11-2009 a las 16:45